Libre albedrío

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¿Derecho a elegir? Sí, pero para todos. Matices al post de Elentir

Mi amigo y admirado Elentir habla en su extraordinario post El derecho a elegir, cosa de fascistas de los insultos y amenazas que recibimos en Galicia los que estamos en contra del nuevo decreto de imposición del gallego en todas las asignaturas importantes en la enseñanza. Elentir es un firme defensor de las libertades y su esfuerzo ayuda a difundir el ideario liberal en esta región en la que ningún partido se da por aludido. Aunque estoy de acuerdo con el en gran parte de sus valores, quería matizar mi postura en cuanto al derecho a hablar en el idioma oficial que nos de la gana. La posición de Elentir es la que defiende Galicia Bilingüe y la mía es más cercana a la de la Mesa por la Libertad lingüística. Galicia Bilingüe defiende la elección por parte de los padres del idioma en el que deben ser educados sus hijos. Libertad lingüística defiende el derecho de cada ciudadano (sea profesor, alumno o funcionario) a expresarse en el idioma que le apetezca. Esta solución creemos que es la adecuada para Galicia y Cataluña, aunque nos parece inviable para el País Vasco. Además creo que Elentir se contradice en su artículo ya que no se puede defender al mismo tiempo el derecho a que las personas hablen como les de la gana y el derecho de los padres a elegir el idioma en el que deben expresarse todos los profesores (sean leoneses, murcianos o lucenses) que imparten clase a sus hijos.

Mi punto de vista es similar al de Nicomedes Pastor en su artículo:

¿DVD o VHS?, ¿kilogramos o libras?, ¿gallego o castellano?

Félix Ovejero Lucas, escritor y profesor de Economía y Ética de la Universidad de Barcelona en El País: “Cuando caminamos por un bosque buscamos aquella senda que otros han transitado antes que nosotros. Puede que existan diversos caminos desbrozados, pero, si queremos llegar a nuestro destino con rapidez, escogemos el hollado por más caminantes. … Nadie nos impide coger cualquier otro camino o abrir uno nuevo. Lo importante es que a nadie le impidan caminar por donde quiera y que a nadie le obliguen a transitar por donde no quiera. Según los economistas, lo mismo sucede cuando utilizamos una tarjeta de crédito, un sistema de vídeo, una moneda, un sistema métrico, una compañía de teléfonos o un ordenador. Y una lengua. Se tienden a consolidar los sistemas con más usuarios. Actúan del mismo modo el campesino que opta por un sistema de pesas y medidas, el que rotula su comercio o sus productos en una lengua, la multinacional que hace uso del correo electrónico o nosotros cuando compramos un reproductor de vídeo o un ordenador. Quienes optan por otros sistemas ven limitadas sus opciones, pero no pueden reprochar nada a quienes no siguen su camino. Cada cual ha escogido libremente su camino y, como resultado de esas elecciones, sus posibilidades quedan limitadas.”

Este extracto resume perfectamente los objetivos que defendemos desde la Mesa por la Libertad lingüística (libertadlinguistica.com) para el caso gallego. Muchos de nosotros creemos que un idioma que hablan más de 400 millones de personas puede ser mucho más práctico, en un mundo globalizado como el actual, que este nuevo gallego de laboratorio que están creando. Pero no por eso queremos imponer el español a nadie ni impedir a nadie que utilice ese gallego “moderno”. Creemos en la libertad de alumnos y profesores de expresarse en cualquiera de nuestras dos lenguas oficiales. Creemos que todos los alumnos deberían tener por lo menos una asignatura de Lengua y Literatura española y otra de Lengua y Literatura gallega (que no antiespañola, como ocurre actualmente en muchos colegios). Creemos que los padres deben poder elegir el idioma de los libros de texto que utilicen los alumnos, cualquiera que sea en la que se imparta la clase. Creemos que nadie debería obligar a un funcionario leonés o vasco que trabaje en Galicia a expresarse en gallego (aunque sí debe entenderlo). Creemos que los profesores deben elegirse por su valía sin penalizar su opción lingüística. Estamos seguros de que un maestro se explicará mejor en la lengua en la que se sienta más cómodo y lo mismo le ocurrirá al alumno.

Además, el gallego y el español son dos modalidades lingüísticas que provienen de un mismo tronco, por lo que los gallegos no tenemos ningún problema de comunicación. En Galicia mantenemos diariamente conversaciones en dos idiomas sin ningún problema. Por eso, los que están obsesionados con exagerar nuestras diferencias, nos quieren cambiar nuestro gallego (el que hablaban mis abuelos) por una jerga totalmente ajena a la ciudadanía.
Por otra parte, la mayoría de lenguas se van adaptando por el uso de los hablantes. Así, cada año, podemos ver nuevas incorporaciones a los diccionarios como: web, dvd, lifting, etc. Sin embargo, con el gallego pasa lo contrario. Somos los ciudadanos los que debemos adaptarnos a lo que decidan los burócratas, políticos y académicos en sus despachos. Y en caso de que tengan una duda en alguna palabra, siempre se deciden por la opción más vulgar y la más diferenciada del castellano (Rosalía de Castro suspendería hoy el examen del nuevo gallego).

Aún así, no creemos que merezca la pena asumir los costes de la división de centros o aulas por razón de idioma, ni defenderemos nunca la imposición a un profesor o alumno de utilizar una lengua u otra. Creemos que nuestra propuesta es la que mejor se adapta al caso gallego (también al catalán), sería más barata y de aplicación inmediata. El año pasado se reunieron más de 20.000 firmas contra la imposición lingüística en las escuelas y hace unos días se ha dado a conocer una encuesta que confirma lo que ya intuiamos: que somos más del 80% los gallegos que estamos a favor de la libertad lingüística. Sin embargo, el respeto de los derechos fundamentales no es una cuestión que deba depender del número de los que estén conformes. No estamos dispuestos a que impidan a nuestros hijos escribir o hablar en castellano en las materias que tienen que ser impartidas en gallego (que son todas las importantes). No estamos dispuestos a callar mientras nuestros hijos tienen serias dificultades para estudiar física o filosofía en una neo-lengua con términos que nos cuesta entender hasta a los que lo hablamos a diario. En definitiva, no vamos a permitir que amolden a nuestros hijos y coarten los derechos de nuestros profesores, funcionarios o comerciantes.

Como recordaba José María Ruiz Sora en El diario vasco: “La idea de que la lengua determina una identidad, es decir, que cada lengua estructura los procesos perceptuales y cognitivos de sus hablantes hasta tal punto que organiza la mente en forma peculiar y distinta (la hipótesis Sapir-Whorf) está hoy en día totalmente desacreditada en antropología. Pero, incluso si así no fuera, incluso si fuera cierto que a cada lengua corresponde una identidad, no se comprende por qué razón ello autorizaría al gobierno a intervenir en materia de lenguas. Al revés, de tal dato debería derivarse la exclusión de cualquier proceso artificial de cambio lingüístico puesto que equivaldría a un cambio coactivo de la identidad de las personas. Es el argumento nacionalista por excelencia: queremos hacerle mejor a usted, ciudadano, queremos insuflarle identidad. Pero también es el argumento de fondo de tantas y tantas políticas públicas que cuidan de nuestra salud, nuestra seguridad, nuestro bienestar: ‘Es por su bien’.”

Este argumento se viene abajo si tenemos claro un concepto: la libertad. John Stuart Mill en su imprescindible obra ‘Sobre la libertad’ afirmaba: «La única finalidad por la cual el gobierno puede con pleno derecho ejercer su poder sobre un miembro de una comunidad civilizada en contra de su voluntad es la de evitar que perjudique a los demás. Nadie puede ser legítimamente obligado a realizar o no algún acto porque sería mejor para él, o porque le haría feliz».

30/04/2008 | Liberalismo, Libertad de idioma | 10 comments

10 Comments »

  1. Como me sigas lanzando tantos elogios, me vas a dejar más rojo que la bandera china… :oops:

    Muchas gracias. ;-)

    Comment by Elentir | 30/04/2008

  2. Sabes que lo digo de verdad. Eres una de mis referencias en varios temas (no en todos) desde hace tiempo. ¡Hasta te gusta la música Heavy!

    Comment by Lugo | 30/04/2008

  3. Tú si que eres una referencia…a ver si puedo sacar más tiempo y me paso más veces por tus blogs. Gran trabajo de concienciación el tuyo, lugoliberal. Ahora más que nunca (después de la nefasta noticia de la “nazimersión” lingüística y totalitaria que pretende el Gobierno balear) es necesario posicionarse claramente en defensa de las libertades( lo triste es que peleamos ya hasta por las que son realmente básicas) y en pos de la racionalidad política . Un fuerte abrazo, amigo.

    Comment by alberto | 30/04/2008

  4. Hombre, Alberto. La verdad es que te echo de menos. Formábamos un gran equipo. Me gustaría que participaras en otro proyecto que tengo en mente. Ya te contaré. Un abrazo

    Comment by Lugo | 30/04/2008

  5. Independientemente de lo que defiendan otros quiero dar mi opinión sobre una cuestión concreta: el derecho de los profesores a dar la clase en el idioma que quieran.
    Conste que este tema ya salió, y yo ya expuse esta opinión. Vamos, que me repito.

    Supuesto 1: No hay ningún conflicto con los padres, a éstos les da igual. Pues no hay problema, caso fácil.
    Supuesto 2: Hay conflicto con los padres. Típicamente se daría en uno de estos dos casos:
    profesores que quieren dar en gallego en un entorno de enseñanza en español; o bien
    profesores que quieren dar en español en un entorno de enseñanza en gallego.
    Y, insisto, resulta que a los padres no les da igual el idioma que use el profesor.
    Bien, entonces HAY un problema. Y ese problema, típicamente también, se dará con profesores funcionarios, ya que tienen ganada de por vida su plaza y se creen con “derecho a tener alumnos”. Pero el derecho a tener alumnos no debería existir.
    Lo que sí debe existir es el derecho de los padres a que su opinión al respecto sea la dominante. Cosa que ocurriría de forma natural en un entorno privado. Pero, como digo, el problema es el funcionariado y sus malos hábitos adquiridos.

    En este caso de conflicto (como digo, supongo que el conflicto existe, es real) no sé cuál será la mejor solución en un sentido “ideal”. Sólo sé que, para mí, debería imponerse la opinión de los padres.

    Pero, y en esto estoy con Elentir, creo que esta no es la discusión más perentoria en estos momentos.

    Comment by Miguel | 30/04/2008

  6. Pues yo sí creo que es una discusión perentoria. Si discutimos la situación actual, deberíamos ofrecer una alternativa bien estudiada y debatida. Y creo que ese debate está pendiente.
    No creo que ningún alumno tuviera problema al tenerme a mí de profesor dando clases en gallego si ellos pudieran expresarse en el idioma que prefieran y comprar los libros que quieran. Tengo amigos que se expresan mejor (hablando) en gallego aunque prefieren escribir en español. No creo que haya que obligarles a hablar castellano, ni tampoco deberíamos obligar a un profesor de león a impartir su clase en gallego (sí entenderlo).
    Puedo no tener razón, pero los argumentos que me dais no me convencen. Ya sé que las dos soluciones tienen pros y contras. Con la privatización se arreglarían muchas cosas. Mientras tanto, intento saber cuál es menos mala. Y me parece más liberal, económica y fáctible la de MLL.

    Comment by Lugo liberal | 30/04/2008

  7. No lo entiendes. No se trata de que el alumno no fuera a tener problemas. Cuando dices: “No creo que ningún alumno tuviera problema al tenerme a mí de profesor dando clases en gallego si ellos pudieran expresarse en el idioma que prefieran y comprar los libros que quieran”
    podrías estar totalmente en lo cierto (al menos no lo voy a discutir ahora). Pero si los padres no quieren por mucho que se les insista entonces hay un conflicto (insistí en ello). Estamos en el supuesto 2 que yo planteaba.
    Al fin y al cabo lo que dices tú es parecido, salvando las diferencias en lo demás, a lo que dicen los que quieren imponer el decreto del gallego: “yo no creo que eso vaya a causar ningún perjuicio serio en los niños…”
    Se podría responder: bueno, tal vez no. Pero en definitiva eso me da igual. Quiero ser YO quien decida. Y sin dar mayores explicaciones.
    Y concluyo. Por otra parte, si los padres están de acuerdo contigo, porque les parece muy sensato, entonces estamos en el supuesto 1: NO HAY CONFLICTO.
    Adelante pues. Así que, depende del caso.

    Comment by Miguel | 30/04/2008

  8. [...] ante los dormidos. Llevó varios días leyendo blogs, donde se toca la problemática de la lengua común de los españoles, este tema aun siendo de [...]

    Pingback by Contundencia ante los dormidos. « Actualbuf’s Weblog | 30/04/2008

  9. Respuesta al comentario de Miguel:

    -Supuesto 1: No hay ningún conflicto con los padres, a éstos les da igual. Pues no hay problema, caso fácil.
    -¡Qué suerte, nos dejan hablar como queramos si coincidimos en la lengua! No puede haber conflicto cuando son lenguas muy próximas y no hay problema de entendimiento entre ellas. El problema aparece cuando te hacen hablar o te hacen estudiar o te piden que escriba cualquier asignatura en aquella lengua que tú no usas habitualmente

    -Supuesto 2: Hay conflicto con los padres. Típicamente se daría en uno de estos dos casos:
    profesores que quieren dar en gallego en un entorno de enseñanza en español; o bien
    profesores que quieren dar en español en un entorno de enseñanza en gallego.
    Y, insisto, resulta que a los padres no les da igual el idioma que use el profesor.
    -No hay zonas separadas en Galicia de gallego hablantes y castellano hablantes. Según la opción de Galicia Bilingüe no sólo perderían la libertad los profesores sino además aquellos niños que fuesen minoría en los centros y para los que “no fuese posible económicamente poner una clase”. Con la solución de Libertad lingüística todos y en todo momento podríamos usar nuestra lengua, lo que no queremos es meter nuestra lengua en la boca de nadie, tal y como rezaba un eslogan de la Mesa por la Normalización.

    -Bien, entonces HAY un problema. Y ese problema, típicamente también, se dará con profesores funcionarios, ya que tienen ganada de por vida su plaza y se creen con “derecho a tener alumnos”. Pero el derecho a tener alumnos no debería existir
    -Los profesores y funcionarios tienen derechos fundamentales como es el de usar su propia lengua. Si permitimos que se les niegue ese derecho ¿qué derecho, de los fundamentales, le podrán sacar los padres después?.

    -Lo que sí debe existir es el derecho de los padres a que su opinión al respecto sea la dominante. Cosa que ocurriría de forma natural en un entorno privado. Pero, como digo, el problema es el funcionariado y sus malos hábitos adquiridos. En este caso de conflicto (como digo, supongo que el conflicto existe, es real) no sé cuál será la mejor solución en un sentido “ideal”. Sólo sé que, para mí, debería imponerse la opinión de los padres.
    -No se puede ser más claro, “no a la imposición lingüística” si se habla en general; “sí a la imposición lingüística” si para mí es un problema que le hablen a mi hijo en un idioma que no sea el suyo. El razonamiento de los nacionalistas es “no a la imposición lingüística” cuando se trata de mis hijos y de mí mismo; “sí a la imposición lingüística” cuando se trata de aquel que no decide ser igual que yo…

    Comment by Concha | 1/05/2008

  10. Tratar de simular el comportamiento que tendría el sector privado ante este dilema podría ser una buena opción.
    Si el Estado es el que debe satisfacer el derecho a la educación (muy discutible pero enfin…) de sus ciudadanos y tanto padres, alumnos como profesores tienen el derecho a expresarse en la lengua que eligan, y además la educación es un derecho para los alumnos (no para los profesores); podríamos contar a principio de curso el nº de profesores y alumnos que deseen usar como lengua vehicular cualquiera
    de las dos oficiales y disponer la organización adecuada para tal fin.
    Me imagino que debería pensarse en la posibilidad de que el nº de alumnos por profesor pudiese salir muy descompensada pero se podría arreglar con incentivos-desincentivos económicos
    Qué haríamos (p.ej.) con mogollon de profes-progres a quienes les toca un reducido y cómodo nº de alumnos gallegoparlantes?

    Si el asunto atañe a centros concertados:
    incentivar y desincentivar económicamente al profesor el uso
    discriminado de la lengua para atender el derecho a la educación de los niños en el idioma que prefieren (p.ej primas al profesor por hora x alumno atendidos)

    En centros públicos con funcionarios:
    Primas como en el caso anterior y/o hacer políticas educativas discriminatorias o “discriminatorias en positivo” en función del idioma. (campañas a favor y en contra del gallego o del castellano)
    ya se que resulta absurdamente despilfarrador pero no se me ocurre otra cosa tratandose del sector público).

    En el sector privado, esto no pasaba eh? con lo facil que seria poner anuncios del tipo colegio de primaria necesita profesor de matemáticas castellano-hablante. sueldo según convenio.

    Comment by Juan Carlos | 3/05/2008

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