La feliz desesperanza
Así como entre los judíos no es nada raro encontrarse con ateos lealmente judíos, entre los cristianos, lo habitual es que el ateo se dedique a militar activamente contra el cristianismo, y normalmente lo haga con un celo católico y una probidad que para sí quisieran muchos misioneros cristianos.[...] Yo me considero un ateo cristiano. Me gusta mi tradición cultural. Me gustan los Cristos románicos, las vírgenes góticas, los ángeles barrocos. Me gusta enterrar a los míos en un camposanto con un ritual religioso. Me gusta la Navidad y la Semana Santa, hasta el miércoles de ceniza. Me emociona profundamente El crucificado que le grita al cielo ese descarnado “¿Por qué me has abandonado?” que hace del cristianismo más una religión de la duda que de la fe ciega …sigue en El café de Ocata. (No os perdais los comentarios)
