La escritora Edurne Uriarte reflexiona en «Contra el feminismo» sobre todo aquello que el feminismo no ha contado sobre la igualdad. La manipulación del techo de cristal, las fantasías sobre el estilo femenino del poder, el falso pacifismo, el nuevo biologismo, los viejos clichés sobre la sexualidad. O las tentaciones de la dependencia de las musas contemporáneas. El artículo de ABC no me ha impresionado, pero el libro tiene buena pinta.
Hay libros que duelen. La libertad traicionada, de José María Marco, obra aguda, llena de sabiduría, un clásico de nuestro tiempo recuperado ahora por Gota a Gota, es uno de ellos. Ha hecho durante diez años su travesía por el desierto, la de los textos que, siendo para todos y de rabiosa actualidad, apenas si son percibidos al principio por unos pocos. …sigue leyendo
Este libro y el amigo que me lo prestó cambiaron mi vida. Sólo leía El País y oía la SER. El resto eran fachas para mí. Incluso voté a Zapatero (por eso ahora intento denunciar sus políticas). Siempre he sido moderado, abierto y racional. Por eso, cuando un amigo dedicó horas y horas de su escaso tiempo libre a debatir conmigo, me quedaba perplejo. Tenía más argumentos que yo, decía que era liberal, que Aznar había sido el presidente menos malo de todo el siglo y que Franco era un dictador. Empecé a leer libros suyos para poder rebatirle, y cuando leí “Los mitos de la Guerra Civil” mis cimientos se vinieron abajo. Empecé a oir Ondacero y a comprar El Mundo. Me sentía engañado. Había datos que Gabilondo y Cebrián me habían ocultado. Y además muchos de esos datos provenían de fuentes oficiales y entrecomilladas. No me gustaban mucho las conclusiones que sacaba de esos datos, pero las frases textuales son imprescindibles para comprender lo que pasó en la II República tan laureada hoy en día. Después salió “1934. Comienza la Guerra Civil” que es aún más importante. Se la deberíais regalar a todos aquellos que os importen y que sienten odio a los que criticamos a Zapatero o al Grupo Prisa. Por eso mi afán por contrastar la información en diferentes medios y gran parte del éxito de este blog (con casi 300 visitas diarias) se lo debo a José Manuel. Así que ahora que se puede comprar la trigésima sexta edición (que normalmente cuesta 29 €) por 3,95 € en cualquier quiosco (Ed. Planeta de agostini), ¡no deberíais desaprovechar esta oportunidad!
No hay mejor lectura para el verano, más instructiva y entretenida. Y es que Paul Johnson parte de un principio básico. Como los grandes artistas de antes, de cuando había artistas, su primera obsesión es no aburrir al público. Y lo consigue. Johnson enhebra una historia del siglo XX que combina con soltura los datos –apabullantes en cantidad y precisión–, las biografías e incluso, en algún momento, lo que algún historiador académico llamaría “cotilleos”.
De las que conozco, Tiempos modernos es la historia del siglo XX mejor escrita y la que mejor se lee, y eso que la primera edición data de 1985. Para Johnson el individuo es la clave última de la Historia. El oficio de historiador requiere cierta humildad: sin Churchill, Roosevelt, Hitler, Lenin o Stalin, el siglo XX habría sido distinto. Hay un núcleo inexplicable ante el que sólo queda la constatación y, como insiste el propio Johnson, la cronología. En otras palabras, la narración. Ahí está el arte del historiador. Johnson parte del principio de que nada está predeterminado. Y lo más asombroso es que consigue contar una historia que conocemos como si nos colocara en el punto en que todavía está haciéndose. Es la señal de los historiadores de primera fila. Si se suma esta calidad a la de la primacía otorgada al individuo y a la narración, empieza a entenderse la causa de la amenidad de Tiempos modernos, como la de muchas otras obras suyas. Johnson habla de lo que algunos llaman “nihilismo” y él denomina “relativismo”: es la idea de que todo vale, de que no hay valores morales fuertes, absolutos; de que la ley natural se ha volatilizado; de que, de alguna manera, todo es posible. Una vez desplomada la fe cristiana, no hay límite alguno para la voluntad del hombre. Ese núcleo fundamental permite a Johnson explicar fenómenos tan variados como los totalitarismos, la forma de la guerra en el siglo XX (con los bombardeos masivos de ciudades, por ejemplo) y el terrorismo; incluso una organización tan surrealista, como no sea entendida desde la desaparición de cualquier fundamento moral de la acción política, como la ONU. En este breve muestrario el lector habrá encontrado fenómenos nuevos, propios del siglo XX, y otros ya conocidos antes de 1900. El totalitarismo, por ejemplo, no es nuevo: véanse las páginas dedicadas al islam, en la última parte del libro; sí lo son, en cambio, los medios técnicos, o el gigantesco e irreversible crecimiento del Estado, que multiplica hasta el infinito la capacidad destructiva o asesina del individuo. También lo es la emergencia de las “ciencias sociales” –entre ellas la Historia– que justifican la “ingeniería social”, como si el ser humano fuera un material maleable sin límite alguno. Y lo es, sin duda, el desplome de la religión cristiana en Occidente, como lo es la incapacidad o la negativa a resistir al proyecto totalitario. Hay que leer o releer las páginas que Johnson dedica al pacifismo en su capítulo sobre “El fin de la vieja Europa”. O la larga cita de las líneas que escribió Goebbels en 1940 acerca de la actitud de sus enemigos, que se negaron a dar crédito a lo que Hitler, como ahora los etarras o los terroristas islámicos, había proclamado una y otra vez: que su objetivo único era acabar con la democracia, con la libertad, con cualquier asomo de civilización. Por eso Tiempos modernos no se reduce a un catálogo de catástrofes y al llanto sobre el abismo de sufrimiento provocado por el “relativismo” del siglo XX. También incita a un cierto optimismo. Como dice Aznar en el prólogo de esta nueva edición, nada está jugado de antemano. Sin salir de la historia del siglo XX, y a modo de ejemplo, es una realidad que Estados Unidos no sucumbió a la tentación del suicidio, que los disidentes consiguieron triunfar sobre el totalitarismo comunista y que la religión, en lo que quizá sea el hecho más asombroso del siglo XX, no ha desaparecido. Al contrario. Yo añadiría otra cosa. El solo hecho de que se haya escrito una obra como Tiempos modernos es de por sí una demostración de que el ser humano no tiene por qué resignarse a la derrota de la civilización. Leerla nos invita a resistir a esa ola de “todo vale” que ahora mismo, en España, ha reventado las madrigueras de los departamentos universitarios y de los terroristas hasta inundar las más altas instancias del Estado. Imprescindible. PAUL JOHNSON: TIEMPOS MODERNOS. Homo Legens (Madrid), 2007, 1.124 páginas. Prólogo de JOSÉ MARÍA AZNAR.
Vídeo sobre la lapidación de mujeres en Irán (vía Martha)
El libro “Yo acuso” de Ayaan Hirsi Ali, trata en gran parte de la situación de la mujer en el Islam. La ablación del clítoris, la lapidación por infidelidad o por sospecha de infidelidad, los malos tratos… La situación de la mujer musulmana se ha denunciado en varias ocasiones, pero pocas veces con la claridad con la que habla la diputada holandesa de origen somalí. “Si dijera en Somalia las cosas que digo en el parlamento de Holanda, me matarían”. Una sola frase que resume el largo camino que ha recorrido Ayaan Hirsi Ali desde que abandonó su país, cuando solo tenía seis años y su marido estaba ya decidido, hasta la Holanda. De su país natal viajó a Arabia Saudita, donde cumplió los siete años, de ahí a Etiopía y año y medio más tarde a Kenia. Allí viviría once años más. Su belleza serena y su elegancia le permitieron trabajar como modelo, lo que le abrió las puertas a la universidad. “Vengo de un continente que está dividido por la guerra civil, y quería entender porqué”. Estudió políticas “y es así como comencé a aprender sobre el poder, las instituciones, sobre la ciudadanía; sobre lo que hace de Europa Europa, y de los países en desarrollo lo que son ahora”. Ella ha denunciado en otras ocasiones que “Somalia está compuesta por una población que es musulmana al ciento por ciento. Aumentan, por desgracia, las enseñanzas radicales de un número enorme de la población, y la posición de las mujeres somalíes nunca ha sido tan mala como lo es ahora”. “No me intimidan” Se declara ex musulmana, una herejía que en el caso del islamismo puede llevarle a la muerte. Ha documentado y denunciado literalmente miles de casos de violencia física contra las mujeres en nombre del Islam. También apelando a esa religión, le ha llovido un torrente de amenazas de muerte. Ali ha dicho en alguna ocasión que “no me intimidan las amenazas y los intentos de cerrarme la boca, porque vivir en un rico país occidental europeo como este, yo tengo la protección que no tendría en Somalia o África o en cualquier otro país islámico”. Parte de Europa ha elegido cerrar los ojos frente a la amenaza islamista, y Hirsi Ali se topó con esa ceguera voluntaria en el partido en que se inició en política, el socialdemócrata. Por ello lo abandonó, yéndose al partido liberal, desde el que ha defendido sin descanso y sin concesiones los derechos de las mujeres en países musulmanes. La mujer musulmana A las niñas se les practica la ablación del clítoris, una operación dolorosa y peligrosa, que cercena sin posible remedio la sexualidad de millones de mujeres musulmanas. Hirsi Ali habla en “Yo acuso” de su propio caso. Puede tener consecuencias a largo plazo para la salud, e incluso la Organización Mundial de la Salud ha mostrado su preocupación por la posible transmisión del SIDA por esa vía. En Egipto esta práctica se extiende al 97 por ciento de la población. En su libro La cara oculta de Eva, Nawal El Saadawi documenta la medida en que se practica esta mutilación a mujeres desde el primer mes de vida hasta la pubertad. Se hace en las peores condiciones para la víctima. Ayaan Hirsi Ali tenía seis años cuando salio de su pais. Esa misma edad tuvo cuando se casó una de las mujeres de Mahoma, un matrimonio que se consumó tres años más tarde. La familia musulmana y la occidental son muy distintas. Mientras que la tradición judeo cristiana fija el núcleo familiar en torno a un hombre y una mujer, la posibilidad de poligamia bajo el Islam cambia por completo los diferentes papeles de hombre y mujer. No son ya los dos sustento de la familia, sino que la segunda queda por y para el servicio del hombre. Él puede repudiar a cualquiera de sus mujeres, lo que les conlleva el fin de la vida civil y con ella incluso de la física. Pero ellas no tienen derecho al divorcio. El castigo físico “La discriminación contra la mujer árabe”, dice Wajiha Al-Huweidar, “comienza en el útero”. Los varones reciben la atención, el cariño, el dinero y la educación que se les niega a las niñas. Una discriminación que continúa toda la vida, porque “son débiles”, son “una tentación”, tienen “más trampas que Satán”. El versículo 4:34 emplaza el castigo físico de la mujer, que es una práctica común. El Instituto Pakistaní de Ciencias Médicas ha registrado que nueve de cada diez mujeres han sido golpeadas, maltratadas o vejadas sexualmente por faltas como cocinar un plato que no es del gusto del marido. Los 4:11 y 2:282 establecen que la herencia y el valor del testimonio en un juicio de las mujeres es la mitad del de los hombres. Según el Profeta, el infierno está ocupado mayoritariamente por mujeres. En el Islam no se ha producido la separación entre religión y derecho que se ha operado en Occidente. Desde que en plena Edad Media se hablaba de la separación entre “el poder temporal” y el “espititual”, se ha ido forjando una separación de Iglesia y Estado que es inconcebible en el Islam, por lo que estas enseñanzas de Mahoma tienen una relevancia práctica real. Mientras que las violaciones de mujeres por cascos azules crea vergüenza y una dura respuesta de las sociedades occidentales, el versículo 33:50 sanciona el derecho del musulmán a violar a las mujeres capturadas en combate. Pero, precisamente por haber sido violada, una mujer puede ser condenada a la lapidación. Una muerte cruel que le espera a la que haya cometido adulterio o reciba la sospecha de su marido de que así ha sido, suficiente para condenarla. Vía Eurabia
La verdad es que, cuando empezó La linterna, César Vidal me defraudó un poco. Me gustan mucho sus libros, pero sus opiniones me parecen un poco exageradas y es más conservador que yo en algunos temas morales. A pesar de esto, la cantidad de datos y material histórico que maneja es impresionante. Se aprende mucho oyéndolo y leyendo sus libros, por eso quería avisaros del nuevo coleccionable de libros suyos que acaba de salir. Son 48 entregas a 8 €, salvo la primera, que cuesta 5 € y trae el primer tomo de “La guerra que ganó Franco” y la novela “Los hijos de la luz”. Libro 1: La guerra que ganó Franco (I) Si bien la guerra civil española ha sido objeto de multitud de estudios, esta obra analiza de manera sintética, documentada y actualizada la totalidad de la misma desde un punto de vista militar. Un libro que viene a cubrir un relevante vacío historiográfico al analizar la evolución del conflicto en ambos bandos. La guerra que ganó Franco es un nombre que bien puede darse a la guerra civil española, porque si Franco pudo imponer su gobierno personal sobre toda España hasta noviembre de 1975, se debió no a su capacidad de maniobra política —de la que, por otro lado, no carecía— sino a su victoria militar en 1939. Alejada de los extremos, esta obra analiza las razones de una victoria militar que en 1936 parecía improbable e incluye documentación inédita de archivos extranjeros. Una obra imprescindible sobre la guerra civil española. Libro 2: Los hijos de la luz En 1778, en una tranquila ciudad de Baviera, una inquietante carta cae en manos del inspector de policía Wilhelm Koch. Firmada con el nombre de Espartaco, la carta habla con odio y amargura de la injusticia de la sociedad y de la necesidad de destruir el orden social. Koch se enfrenta a la peor amenaza de su vida. Para identificar al misterioso Espartaco pide ayuda a Lebendig, un sabio grafólogo cuyo análisis de los escritos llevará a ambos a emprender una peligrosísima investigación centrada en un complot de la oscura sociedad de los Illuminati, un grupo inspirado por tratados de demonología, brujería y asesinatos. Años después, en 1793, se produce la decapitación de un reo en la guillotina instalada en una plaza de París con un testigo de excepción… ¿Qué vínculo hay entre la investigación que se desarrolla en Baviera y ese personaje que se halla en la convulsa y caótica capital francesa? Sin renunciar al rigor histórico, Los hijos de la luz es un thriller, a caballo entre la aventura y el mundo real, pero sobre todo es un canto a dos de los bienes más preciados que tiene el ser humano: la amistad y la palabra.
Argumento: Valentí Puig (1949) es un autor mallorquín que escribe tanto en catalán como en castellano, pero que se han convertido en uno de los críticos con el nacionalismo, lo cual le ha servido para ser vetado y no invitado en la Feria de Frankfurt. Esta obra, la ganadora del Premio Sant Joan de Novela 2006, gira en torno a cuatro amigos que se reúnen en una masía los fines de semana. Se trata de un editor que tiene una amante joven y que perdió a un hijo por las drogas, de un pintor con cáncer, de un político de CIU con poco poder y de un financiero con escándalo. En estas reuniones, ambientadas en abril de 2004, hablarán del desencanto de los 60 y realizarán una crítica feroz a la Barcelona nacionalista. Novela amarga en la que los temas locales se convierten en problemas universales, y en la que la progresía catalana no sale bien parada. Libro Recomendado por Andrés Amorós en La mañana. Editorial: EL ALEPH, ISBN: 978-84-7669-789-4,Páginas:190 El libro ‘La gran rutina’, de Valentí Puig, gana el Premi Sant Joan (El mundo)
Estaba hablando con Aquiles sobre lecturas veraniegas, cuando me he dado de cuenta de que debería compartir estas lecturas tan importantes sobre libertad, economía, etc. Os dejo una selección de libros en .pdf. Para los que no tengan mucho tiempo libre, os recomiendo estos vídeos de Milton Friedman en español: Libre para Elegir. Felices vacaciones.
Pues parece que la Fundación FAES no es tan “facha” como la pintan… Homenajea a un filósofo excomunista y ateo que dedicó su vida a defender la libertad y a criticar a los que callan cuando los dictadores son de los suyos. Y lo hace junto al gran escritor Mario Vargas Llosa columnista de El País que declaró que “Revel hace su crítica desde una izquierda democrática y liberal, al igual que George Orwell, y no son [como nos venden algunos periodistas] reaccionarios que hablen en nombre de la tradición Según Revel, gran parte de la culpa la tienen los medios de comunicación, y por lo que se ve aquí en España puede que tenga razón. Además fue uno de los primeros franceses en criticar la pasividad del gobierno francés con los terroristas etarras. Un autor que se mete a debatir todos los aspectos de una manera profunda pero amena. Gracias, FAES. Aznar avisa del ‘daño’ que hace ‘la ocultación y mentira’ de los ‘incapaces’ de plantar cara al terrorismo Durante la inauguración del “Campus Faes” y en el contexto de un homenaje al liberal Jean Francois Revel –en el que también participaron su viuda, Claude Sarraute, y el escritor Mario Vargas Llosa–, Aznar subrayó que este intelectual ya alertó una y otra vez en contra de la “perversión” en el uso del lenguaje para “ocultar la realidad, para manipularla, en lugar de utilizarlo para mostrarla y comunicarla”. La jornada de inauguración de los cursos de verano de FAES estuvo dedicada, prácticamente en su totalidad, a rendir homenaje a Revel, el pensador al que Aznar impuso la Gran Cruz de Isabel la Católica hace tres años y medio: “Aquel día le dimos las gracias por su capacidad de desbaratar, con fina inteligencia e imbatible optimismo, el servilismo moral y el uso de mitos, tópicos y falsedades que con tanta frecuencia nublan el pensamiento de occidente”, apostilló el ex presidente. Y como parte de ese tributo, “Gota a Gota”, la editorial de la fundación FAES, va a publicar las memorias de este pensador con el título “El ladrón en la casa vacía”, un intelectual que denunció la responsabilidad de “periodistas e intelectuales” que ocultaban, por ejemplo, “todos los excesos del comunismo”. “Primero encubrían los crímenes, miraban hacia otro lado. Cuando no podían ocultarlos, los minimizaban. Y cuando no podían minimizarlos, los disculpaban”, determinó. “Y lo hacían con un argumento falso, pero que repetido una y otra vez adquiría apariencia de realidad –continuó Aznar–. Decían que el comunismo tenía buenas intenciones y que, como ideal humano, resultaba superior al liberalismo. En nombre de esa mentira se llenaron las cárceles y los campos siberianos de personas inocentes”. El ladrón en la casa vacía es un relato fascinante sobre la libertad y sus enemigos escrito por Jean-François Revel. Revel fue un intelectual que amó y ejerció la libertad. A la vez, denunció y combatió sin descanso a los enemigos de ésta. La diferencia entre la educación totalitaria y la educación liberal es que la primera prescribe lo que hay que pensar y la segunda enseña cómo pensar. vía Diario Siglo XXI
Enrique de Diego: “El manifiesto de las clases medias”, Rambla, 2007. Un “manifiesto” es, según el DRAE, un “escrito en que se hace pública declaración de doctrinas o propósitos de interés general”. Pues bien, este pequeño libro, de tapas negras, constituye un manifiesto en el que se expone una “doctrina” y se establece un “propósito”. La doctrina que se expone es la liberal, la de quienes defendemos un modelo de convivencia basado en la libertad, con la menor intromisión posible en ella del Estado. Este orden social espontáneo, que resulta de las interacciones libres, basadas en el trabajo y el comercio como motores del deseo de prosperidad para cada ser humano y los suyos, configura un grupo social al que Enrique de Diego (EdD) denomina “clases medias”: “Las clases medias se componen de gentes cuya opción de vida no es servirse de los demás, sino servir a los demás; no vivir a costa de los otros, sino de su propio trabajo.” Esta actividad libre desarrollada por las “clases medias” no es otra que el capitalismo, que, al modo randiano, es presentado en la obra no sólo como un mecanismo de generación de riqueza y progreso, sino como un ideal ético, emancipador, que sitúa al hombre en el pleno ejercicio de su responsabilidad. Pero, ¿cuál es el propósito de este libro? A mi juicio, el propósito es doble: Por un lado, realizar un diagnóstico sobre el estado de nuestra sociedad, sobre el peligro que corremos, como “clases medias”, si no logramos invertir el proceso de estatalización suave, pero constante y efectivo, al que nos vemos sometidos. Por otro lado, llamar a la rebelión, lograr despertar a aquellos ciudadanos que no están dispuestos a que su vida la tutele un Estado depredador. En relación con este segundo propósito, el libro acaba con doce propuestas que constituyen un programa específico de acción ciudadana por la libertad. Compren el libro (8 Euros) y léanselas. Lee el interesantísimo artículo completo en Radikales libres
Por José María Marco Si hay alguien que aún no haya leído Tiempos modernos, ahora tiene una magnífica oportunidad de hacerlo en la nueva edición de Homo Legens, con prólogo de José Maria Aznar. No hay mejor lectura para el verano, más instructiva y entretenida. Y es que Paul Johnson parte de un principio básico. Como los grandes artistas de antes su primera obsesión es no aburrir al público. Y lo consigue. Johnson enhebra una historia del siglo XX que combina con soltura los datos –apabullantes en cantidad y precisión–, las biografías e incluso, en algún momento, lo que algún historiador académico llamaría “cotilleos”. De las que conozco, Tiempos modernos es la historia del siglo XX mejor escrita y la que mejor se lee, y eso que la primera edición data de 1985. Imprescindible. Lee la reseña completa en Libertad Digital
Este blog pretende analizar la relación entre los valores cristianos (que defendemos creyentes y no creyentes) y las libertades individual y económica.